ENTREVISTA A HADASSA FERNÁNDEZ

¿Quién eres?

Soy Hadassa Fernández Fariña, escritora y directora de Retiro de Escritoras, un proyecto destinado a unir a mujeres creativas que quieren adentrarse en un proyecto literario. Hasta hoy han participado en mis retiros más de 200 escritoras y respondiendo a la necesidad de muchas de mis alumnas, he decidido organizar estos retiros sólo para nosotras: escritoras que queremos conectar con nuestra escritura a un nivel más profundo. Además, soy profesora y a muchas de ellas las acompaño hoy en día en el proceso de escritura de su libro: novela, libro de relatos y poesía. Y, desde 2024, las acompaño también en el proceso de publicación a través de un encuentro anual con editoriales.

¿Cómo surgió el proyecto de retiro de escritoras?

Me inspiró una alumna hace dos años y medio, más o menos. Mis clases de escritura eran online y como se creaba un ambiente muy agradable, sugirió vernos un fin de semana: «Podrías montar un retiro, Hada». Reconozco que en ese momento no lo vi posible ni viable, la verdad. Pero, meses después, de camino a Asturias, esa idea me invadió de repente y surgió la pregunta: ¿por qué no crear un retiro de escritoras? En ese momento anoté todo lo que hoy se ha materializado, senté las bases del proyecto. No obstante, de camino a la casa, en la primera edición de este retiro, me acordé de que en agosto del 2016 me retiré sola a escribir en una casa idílica en Allariz, Galicia. Era de la hermana de mi tía, y me pareció un planazo para terminar mi novela. Fueron quince días en los que me dedicaba a escribir y a disfrutar de la naturaleza. Como decía, fui sola, pero anhelé mucho la compañía de otras artistas. El primer Retiro de Escritoras nació allí, sin duda.

¿Cuál es tu objetivo con él?

Se puede aprender a escribir, pero para ello es necesario que cada una experimente en su propio cuerpo donde está su voz, su palabra. Desde dónde nace. Esa voz existe, el ser humano narra. Cuenta historias continuamente. Cada una tiene dentro lo preciso para ser la escritora que es y el que enseña debe zarandearle hasta que salga. Y para eso estoy aquí. Considero que enseñar a escribir es un trabajo de acompañamiento. Acompañar al otro en el proceso de encontrar su voz, perfilar su mirada y encontrar su estilo, entre otras muchas cosas. Es algo verdaderamente gratificante y que requiere de un estudio minucioso de las palabras. Algo que disfruto muchísimo. Es justamente esa entrega al lenguaje lo que me trae aquí. Mi único objetivo es ayudar a las mujeres a encontrar esa voz, o, si ya la tienen, mejorarla de la mano de su proyecto.