ENTREVISTA A LARA FERNÁNDEZ
¿Quién es Lara?
Hace años te habría dicho que soy una periodista y maestra muy sensible, persistente y responsable. Ahora mi respuesta es que soy una mamá que intenta encontrar un hueco en medio del caos para seguir cumpliendo sueños, mientras cuido y acompaño a lo más importante de mi vida. También trato de poner mi granito de arena para cambiar el poco respeto con el que se mira a la infancia y darle voz.
¿Qué quieres conseguir con el libro?
Algo tan sencillo como que un niño no sufra cuando tiene que enfrentarse a una situación común como exponer un trabajo en clase o que ese mismo niño, en unos años, no se muera de la vergüenza si ha de hablar con su jefe o delante de un grupo de personas. Con que ayude a una sola persona, ya sea adulto o niño, me daré por satisfecha y habré contribuido a cambiar su mundo.
¿Cómo ves la educación actualmente?
Estamos en pañales. Es cierto que la mirada hacia la infancia va cambiando. Somos la generación ‘bisagra’, de transición entre una forma de educar tradicional y arraigada y otra que tiene en cuenta al niño. En el libro digo que no es un adulto en construcción, sino una persona con derechos, aunque no vote ni produzca. El sistema educativo no puede cambiar de ley cada año ni legislar desde los despachos, sino desde el aula, teniendo en cuenta las necesidades de todos los implicados. Hay que poner en valor el oficio de maestro, no denigrarlo a una situación precaria ni a un mero facilitador de la conciliación, cuando tiene en sus manos ese ratio de almas, de nuestros mayores tesoros en sus manos. Y las familias, primer agente socializador, somos el principal influencer de nuestros hijos. Hemos de formarnos e informarnos, porque tenemos el título, sí, pero toca sacarse la carrera para coger de la mano a lo más valioso que tenemos.